El Viaje de El Hornero: De Catering a Restaurante Familiar Exitoso
Catalina y Adrián han construido una historia de éxito con su restaurante familiar, El Hornero, que inició como un servicio de catering de asados argentinos y evolucionó hasta convertirse en un próspero restaurante en Querétaro. Inspirados por la pasión de los fuegos argentinos, la tradición culinaria y la excelencia en la calidad, han logrado posicionar la gastronomía argentina en lo más alto de la ciudad.
El nombre y logotipo del restaurante hacen referencia a El Hornero, ave nacional de Argentina, que sirvió de inspiración para transmitir las mismas características y filosofía que la distinguen: valores familiares, esfuerzo y trabajo constante. Estos principios se reflejan tanto en su equipo como en la experiencia que ofrecen a sus comensales.
Con experiencia en administración y comunicación, Catalina y Adrián unieron sus habilidades para lanzar este proyecto, que rápidamente conquistó a los amantes de la buena mesa.
El negocio comenzó con eventos y pronto se transformó en un pequeño local que ganó gran popularidad gracias a sus deliciosas empanadas y pizzas. El éxito de este primer establecimiento, ubicado en Juriquilla, los llevó a mudarse dentro de la misma zona para abrir un espacio más grande y con una carta más amplia, que incorporó la parrilla, cortes de carne, pastas artesanales y una cuidada selección de vinos.
Con el tiempo, inauguraron una exitosa segunda sucursal en Zibatá y un Cedis, consolidando así el crecimiento continuo del restaurante y la estandarización de los productos.
Actualmente, están desarrollando un emocionante proyecto en Bernal: El Hornero Leños y Viña Lagar de Piedra, un restaurante campestre con viñedo que permitirá explorar técnicas de cocción al aire libre nunca antes vistas en Querétaro, ofreciendo una experiencia gastronómica única. Este nuevo espacio no solo ampliará la propuesta culinaria, sino que también generará nuevas oportunidades de empleo en la región.
Adrián, Director y Chef del restaurante, es sumamente cuidadoso en la selección de las materias primas y un apasionado de la cocina de campo, dando siempre prioridad a la relación calidad-precio para ofrecer platillos de excelencia.
Por su parte, Catalina, sommelier certificada y gran conocedora de vinos, ha enriquecido la propuesta del restaurante con una cuidada selección. Actualmente cuentan con tres etiquetas propias: El Hornero Joven, un Malbec 100%; El Hornero Reserva, con 18 meses en barrica de roble francés, ambos elaborados en Argentina por Bodegas Norton; y Tángara Roja, un vino regional de uva Marselan que se está vinificando en la zona.
Además, promueven vinos locales y de alta gama, incorporando el sistema Coravin, que les permite ofrecer vinos premium por copa, reafirmando así su compromiso con la calidad y la innovación.
La pareja subraya la importancia de escuchar tanto a sus clientes como a su equipo, práctica que ha sido clave para su éxito continuo. La escucha activa y la innovación constante son pilares fundamentales de su proyecto.
El menú del restaurante es una verdadera celebración de sabores. Incluye empanadas, achuras argentinas (como chorizos de distintos sabores y chistorra artesanal elaborados por ellos mismos), cortes de carne premium, queso provoleta, pastas, ensaladas, pizzas, calzone y postres típicos bonaerenses, todos preparados con gran cuidado y respeto por la tradición culinaria argentina.
Su compromiso con la innovación constante en la propuesta gastronómica les permite mejorar continuamente y sorprender a sus comensales con nuevas experiencias.
Catalina y Adrián siguen dando vida a su sueño en Bernal, donde ya trabajan en el viñedo y en la puesta en marcha de su restaurante campestre pensado para disfrutar sin prisas. Su meta es mantener la misma calidad que los caracteriza en cada una de sus sucursales, mientras Catalina continúa explorando y enriqueciendo la propuesta de vinos, con especial cariño por los que nacen en Querétaro.
El Hornero es mucho más que un restaurante: es la historia de cómo la pasión, el trabajo en equipo y la dedicación pueden convertir un sueño en una realidad llena de sabor. Cada plato que llega a la mesa y cada copa de vino servida llevan consigo un pedacito de la historia de Catalina y Adrián, una invitación a compartir con ellos este viaje culinario.















