Agustín y Laura: Construyendo el Mañana en Familia

Agustín y Laura: Construyendo el Mañana en Familia

 

 

Lo que comenzó como un encuentro fortuito en un maratón, pronto se transformaría en citas al cine, bodas y momentos compartidos. El 17 de mayo de 2015 sellaron un compromiso que marcaría el inicio de una vida juntos. Esta historia de amor, que inició compitiendo en una carrera, se convertiría en el equipo más importante de sus vidas.

La historia de Agustín Dorantes y su esposa Laura emerge como un testimonio refrescante sobre cómo conciliar la pasión por el servicio público con los cimientos de la vida familiar. Su relato no es un discurso político, sino una conversación íntima sobre legados, crianza y el profundo deseo de construir un entorno mejor para las nuevas generaciones.

 

El Legado de un Nombre y el Peso de la Herencia

Para Agustín, el nombre que lleva—y que ahora hereda su hijo—está cargado de significado. «Mi papá, mi abuelo y mi bisabuelo se llaman Agustín Dorantes. Le agradezco a mi señora que me haya dado la posibilidad de ponerle el mismo nombre, por lo que significaron para mí», comparte. Este legado no es solo un motivo de orgullo, sino una responsabilidad constante. Recuerda con emoción un episodio en Tequisquiapan, donde un señor mayor interrumpió un evento para preguntarle si era pariente de su abuelo, solo para expresarle cuánto lo querían y lo buena persona que era. «Ese es el legado que me dejó mi familia: ser un hombre noble, cercano y bueno. Eso es lo que quiero para mi hijo».

Sus raíces, ancladas en Ezequiel Montes, y su formación como abogado y maestro en la Universidad Autónoma de Querétaro, donde imparte la clase de «Tendencias Sociopolíticas», son la base desde la cual comprende la importancia de la comunidad y la educación.

 

 

La Paternidad: Un Nuevo Lente para la Vida y el Servicio

La llegada de su hijo Agustín ha transformado por completo su perspectiva. «El bebé te hace entender mejor la responsabilidad que tenemos de dejarles un buen lugar donde puedan crecer», reflexiona. Esta nueva etapa ha agudizado su empatía. «Cuando se habla de un tema como el abuso sexual infantil, piensas: ‘¿y si le pasara a mi hijo?’. Eso te vuelve más cuidadoso; ya no es una colectividad abstracta, son personas a las que quieres proteger».

Laura, desde su experiencia como diputada y creadora de la Comisión a favor  de Niñas, Niños y Adolescentes, corrobora este cambio de enfoque. «Ya tenía la información y los datos duros, pero es muy diferente cuando eres mamá y tienes a tu bebé en brazos», confiesa. Este nuevo rol les ha permitido personificar los desafíos que antes veían desde la teoría, impulsándolos a trabajar en iniciativas concretas, como la que busca obligar a los deudores alimentarios a cumplir con sus pensiones.

El Equilibrio en la Pareja: Un Reto Diario

Ambos reconocen que el mayor desafío es encontrar el equilibrio entre sus vocaciones y la vida familiar. «Los dos somos muy apasionados del servicio público, y es un trabajo tan absorbente que lograr una estabilidad es un reto permanente», admite Agustín. Con gran honestidad, destaca la carga desproporcionada que recae sobre las mujeres. «El tema para las mujeres que trabajan y son mamás es un reto bien cañón. Debemos reconocer todos sus sacrificios; ya que las mamás son casi siempre la columna vertebral de las familias».

Laura, quien creció en un hogar liderado por su madre, valora el equipo que han formado. «Hemos encontrado el equilibrio entre lo que nos apasiona. Desde la lactancia, es la mamá la que tiene que estar más tiempo en casa, pero al final los dos estamos tratando de avanzar juntos», explica. Agustín no es un espectador; fue el primero en cambiar y bañar al bebé, y asume su parte en las desveladas. «Somos un equipo, reconociendo que ella lleva la mayor responsabilidad», afirma.

 

La Visión de un Querétaro para Todos

Ser padre ha reafirmado en Agustín su compromiso con la construcción de un entorno social más justo. «Quiero un Querétaro donde cualquier niña o niño, sin importar dónde le tocó nacer, pueda con trabajo y esfuerzo alcanzar sus sueños», declara. Su convicción es que el Estado debe actuar como un abrazo para quienes más lo necesitan. «Debe generar las condiciones para que las personas alcancen su máximo potencial y, a la vez, acompañar a quienes nacen en desventaja».

Esta visión nace de una infancia feliz, rodeada de fútbol, fines de semana en el rancho familiar y el apoyo incondicional de sus padres, pero también de haber visto de cerca realidades más duras en comunidades como Pinal de Amoles. «Ahí vi que el mundo en el que me tocó vivir no era el mismo para todos. Hay gente que se tiene que esforzar el triple y a veces no es suficiente».

Los Pequeños Grandes Momentos

En medio de las responsabilidades, los momentos simples son los que más atesoran. «Cuando juego con él y no se quiere dormir, y me sonríe… puedes estar súper cansado, pero con eso te desarma», comparte Agustín con una sonrisa. La complicidad con Laura es palpable. «Es muy trabajador, protector y empático. Es muy humano con la gente», dice ella de él.

Como docente, Agustín ve en la educación la herramienta más poderosa para el cambio. «El futuro de Querétaro y de México está en sus jóvenes. Si no se involucran en lo público, dejan que alguien más tome decisiones por ellos».

Al final, su historia es la de una familia que, entre pañales, desveladas y proyectos de ley, ha encontrado en el amor y el servicio la fórmula para construir no solo un porvenir prometedor para su hijo, sino para todos los niños de Querétaro. Es un recordatorio de que las transformaciones más profundas empiezan en el hogar, y que a veces el amor más grande nace donde menos lo esperas – incluso en la línea de meta de un maratón.

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John Doe